37 toneladas de residuos retirados del litoral balear en 2025: el balance que confirma la urgencia de seguir limpiando el mar
El servicio de limpieza del litoral de las Islas Baleares cerró 2025 con una cifra que hace pensar: 37 toneladas de residuos retirados del mar, un 32% más que el año anterior. La campaña, que vuelve a ponerse en marcha este mes de mayo y se prolongará hasta el 30 de septiembre, deja un retrato claro de lo que llega a nuestras costas y de por qué la limpieza marina ya no se puede entender como un servicio de temporada.
En este artículo analizamos los datos del balance, el tipo de residuos que más se acumulan en aguas litorales, cómo se organiza un dispositivo de limpieza marina a esta escala y qué nos dice todo esto sobre el rumbo que necesita la gestión costera en el Mediterráneo.
Un balance que crece año tras año
Las cifras presentadas por la Conselleria de la Mar i del Cicle de l’Aigua del Govern de les Illes Balears son contundentes. Durante 2025, el servicio de limpieza del litoral retiró 37 toneladas de residuos flotantes y semiflotantes del mar balear. Esto supone un incremento del 32% respecto al año anterior, según declaró Toni Mercant, Director General de Puertos y Transporte Marítimo.
El dato admite dos lecturas, y conviene quedarse con las dos. Por un lado, se han mejorado los medios y la capacidad operativa: más embarcaciones, más cobertura, más horas de trabajo en el agua. Por otro, el volumen de residuos que sigue acabando en el Mediterráneo no para de crecer. Limpiar más es bueno; tener que limpiar más, no tanto.
¿De dónde sale toda esta basura?
La pregunta es obligada. La mayoría de residuos que se recogen en aguas litorales proceden de:
- Vertidos involuntarios desde embarcaciones recreativas y profesionales.
- Residuos de playa arrastrados por el viento o las mareas.
- Aportes desde tierra: barrancos, torrentes y desembocaduras que actúan como conducto natural cuando hay lluvias intensas o temporales.
- Eventos meteorológicos: los temporales arrastran al mar grandes volúmenes de material vegetal y troncos.
- Tráfico marítimo y rutas migratorias irregulares: en los últimos años se han recogido también barriles de combustible procedentes de pateras.
Plástico y madera: los dos protagonistas del problema
El balance no solo mide el volumen total, sino que clasifica lo que se recoge. Y aquí aparece la fotografía más útil para entender qué está ocurriendo.
El plástico, casi la mitad de todo lo recogido
El plástico representa el 44% del total de residuos retirados durante la campaña. Es el material predominante, y no por casualidad: es ligero, flota, se fragmenta con facilidad y resiste durante décadas en el medio marino antes de degradarse.
Pero el problema no se queda en los plásticos visibles. Como recordaron desde el operativo, no solo se recogen grandes volúmenes desde el mar, sino también piezas pequeñas y microplásticos, mucho más difíciles de retirar y con un impacto directo sobre la cadena alimentaria marina. Una botella entera tarda años en convertirse en miles de fragmentos diminutos; una vez fragmentada, recuperarla del todo es prácticamente imposible.
La madera, un peligro silencioso para la navegación
El segundo material más abundante es la madera, con un 33% del total. En este caso, el problema va más allá de la contaminación: los troncos y restos de gran tamaño suponen un riesgo real para la navegación, especialmente para embarcaciones de recreo y motos acuáticas.
Los marineros del servicio lo confirmaban en el reciente balance público: con los últimos temporales aparecieron en el mar troncos enormes arrastrados desde los torrentes interiores. Retirarlos a tiempo evita averías, abordajes y, en el peor de los casos, accidentes graves.
Lo que también aparece en el mar
Aunque plástico y madera concentran el grueso del volumen, el resto de residuos cuenta una historia incómoda sobre cómo usamos —y maltratamos— el litoral:
- Restos vegetales y algas en zonas portuarias.
- Objetos perdidos desde embarcaciones (cabos, lonas, boyas).
- Animales marinos muertos, que requieren un protocolo específico de retirada y aviso a las autoridades.
- Barriles procedentes de pateras, retirados como parte del servicio.
- Vertidos puntuales de hidrocarburos y otros materiales líquidos.
Cómo se organiza un dispositivo de limpieza marina a gran escala
Detrás del titular del balance hay un operativo logístico que merece la pena explicar, porque ayuda a entender por qué la limpieza del litoral es un servicio especializado y no algo que se pueda improvisar.
Una flota diseñada para cada zona del litoral
El dispositivo está formado por 23 embarcaciones distribuidas por toda la costa. Y aquí está la clave: no son barcos intercambiables. Cada zona del litoral exige un tipo de embarcación distinto.
- 15 embarcaciones de poco calado: pensadas para operar cerca de la orilla, en calas, playas y zonas portuarias. Son ágiles, maniobrables y pueden acceder a puntos donde un barco grande no entra.
- 8 embarcaciones para zonas más profundas: encargadas de cubrir aguas abiertas y trayectos largos entre puertos, capaces de soportar mayores volúmenes de carga y trabajar con mar más exigente.
Este modelo de flota mixta es exactamente el mismo principio operativo que aplicamos en Ecolmare con nuestras embarcaciones Pelican, Minipelican y Gavina: cubrir la columna de agua y el litoral combinando capacidad de carga, autonomía y maniobrabilidad cerca de costa.
El ciclo completo: retirar, clasificar, reciclar
La limpieza del mar no termina cuando los residuos suben a bordo. Lo que viene después es igual de importante:
- Recogida en el agua con redes, capazos y sistemas de absorción específicos según el tipo de residuo.
- Almacenamiento a bordo en compartimentos diferenciados.
- Descarga en puerto y traslado a zonas de clasificación.
- Separación por tipologías: plásticos, maderas, metales, residuos orgánicos, peligrosos.
- Entrega a gestores autorizados de residuos para su reciclaje o tratamiento final.
Ese último paso —garantizar que lo retirado del mar no vuelva al medio ambiente— es lo que distingue un servicio profesional de una limpieza simbólica. De poco sirve sacar el plástico del agua si luego acaba en un vertedero mal gestionado o se quema sin control.
La financiación: turismo sostenible para limpiar lo que el turismo deja
La campaña de 2026 en Baleares se financia con 1,6 millones de euros procedentes del impuesto de turismo sostenible, según confirmó Kico Villalonga, gerente de PortsIB. Es un detalle relevante: quien usa el litoral contribuye, vía impuesto, a mantenerlo limpio.
Este modelo tiene lógica. La mayor parte de los residuos flotantes en aguas litorales aparece en los meses de mayor actividad turística y náutica. Que sea el propio sector el que aporte recursos para revertir parte de ese impacto es un mecanismo justo y, sobre todo, sostenible en el tiempo. Cuando un servicio depende exclusivamente de partidas presupuestarias generales, está expuesto a recortes; cuando se financia con un impuesto finalista vinculado a la actividad que genera el problema, gana estabilidad y credibilidad.
¿Qué lecciones deja este balance para el resto del litoral español?
Lo que ocurre en Baleares no es exclusivo de Baleares. El Mediterráneo es un mar cerrado, las corrientes mueven los residuos de un punto a otro de la cuenca, y los datos del litoral balear son extrapolables, con matices, a Cataluña, Comunidad Valenciana, Murcia, Andalucía y al resto de costas peninsulares.
De este balance se pueden extraer cuatro ideas que aplican igual en Mallorca, en Tarragona o en Málaga:
- La limpieza del litoral no es estacional. Aunque los picos de residuos se concentran en verano, el mar acumula basura todo el año y los temporales de invierno son los que aportan los volúmenes más peligrosos para la navegación.
- La especialización importa. Cada zona del litoral —puertos, calas, mar abierto, desembocaduras— requiere embarcaciones, técnicas y profesionales distintos.
- Medir es la mitad del trabajo. Sin clasificación y datos no se puede planificar la prevención: saber que el 44% es plástico orienta políticas concretas de reducción en origen.
- La prevención sigue siendo la mejor limpieza. Cada residuo que no llega al mar es uno que no hace falta retirar.
El mar limpio es un trabajo continuo
El balance de 2025 en Baleares confirma lo que llevamos años defendiendo desde Ecolmare: mantener limpio el litoral exige medios, planificación y continuidad. No basta con campañas puntuales ni con jornadas de voluntariado, por valiosas que sean. Hace falta una infraestructura permanente, profesional y bien dotada, capaz de actuar todos los días del año, en cualquier condición y con criterios técnicos exigentes.
Los datos son una herramienta para seguir mejorando. Y la próxima cifra que nos gustaría leer es la contraria: menos toneladas retiradas porque menos residuos llegaron al mar. Hasta entonces, seguimos trabajando.
